Josué Rodríguez
Acuña, Coah., 3 de julio. – En el templo de San Francisco de Asís, el párroco José Raúl Pérez Contreras alzó la voz con firmeza: la inseguridad que atraviesa México no se explica solo por la violencia en las calles, sino por una crisis más profunda, la pérdida de valores.
“La fe y la violencia son incompatibles”, expresó, recordando que la paz se construye desde la infancia y el seno familiar, donde el amor, la responsabilidad y la ternura deben ser pilares para evitar que la violencia se vuelva costumbre.

Con pesar, lamentó que la indiferencia y las interpretaciones erróneas mantengan viva la violencia. “Un país que normaliza la muerte y la criminalidad pierde su esperanza”, advirtió, al tiempo que llamó a cultivar valores en todas las instituciones, desde la política y la economía hasta la educación.
El sacerdote subrayó que la Iglesia ha impulsado foros y talleres en distintas regiones para reconstruir el tejido social, además de jornadas nacionales de oración y memoria por las víctimas. En ellas, se convoca a la unidad y se promueve un mensaje de paz alejado de la polarización, instando a la sociedad civil y al gobierno a trabajar juntos por la reconciliación nacional.



