El bloqueo del Estrecho de Ormuz ha disparado los precios del crudo y paralizado el tráfico marítimo en la región, evidenciando la enorme relevancia de este paso estratégico para el suministro global de energía. Navieras europeas y asiáticas han suspendido operaciones ante los crecientes riesgos derivados de la guerra en Irán y la inestabilidad en Medio Oriente.
Un corredor vital para la energía mundial
Por el Estrecho de Ormuz transita cerca de una quinta parte del petróleo que se consume en el planeta. Esta angosta vía marítima, de apenas 33 kilómetros en su punto más estrecho, conecta el Golfo Pérsico con el Golfo de Omán y es utilizada por supertanqueros que transportan crudo y gas desde Arabia Saudí, Kuwait, Irak, Qatar, Bahréin, Emiratos Árabes Unidos e Irán, con destino principalmente a los mercados asiáticos.
La interrupción del tráfico en esta ruta tiene un impacto inmediato y profundo en el comercio energético global. “No se puede exagerar la magnitud de lo que está en juego”, advirtió Hakan Kaya, gestor sénior de carteras en Neuberger Berman. Según el experto, un cierre prolongado podría llevar el precio del petróleo “muy por encima de los tres dígitos” y provocar que el gas natural en Europa alcance niveles de crisis similares a los de 2022.

Historia y tensiones recurrentes
El Estrecho de Ormuz ha sido un corredor comercial clave desde la antigüedad, cuando por allí transitaban cargamentos de seda, marfil y cerámicas. En la era moderna, su importancia se ha multiplicado como ruta de exportación de hidrocarburos. Aunque existen oleoductos alternativos en Arabia Saudí y Emiratos, la mayoría de los volúmenes no tienen otra salida viable, según la Administración de Información Energética de Estados Unidos.
Las tensiones en la zona no son nuevas. Durante la guerra Irán-Irak en la década de 1980, ambos países atacaron petroleros y minaron las aguas para interrumpir el tráfico. Más recientemente, Irán ha hostigado embarcaciones y realizados cierres temporales bajo el pretexto de ejercicios militares, generando alzas inmediatas en los precios del crudo.
Escalada actual
En el contexto de la guerra en expansión, Irán ha intensificado sus amenazas. “El Estrecho de Ormuz está cerrado”, declaró el general de brigada Ebrahim Jabbari, asesor de la Guardia Revolucionaria, advirtiendo que cualquier barco que intente cruzar será atacado. Estas acciones han obligado a las principales navieras internacionales —incluidas Maersk, Hapag-Lloyd, CMA-CGM y MSC— a suspender operaciones en la zona.
La firma de análisis Kplr estima que actualmente hay más de 70 petroleros cargados y 75 buques con productos refinados esperando en la región, casi el doble de lo habitual. Otros 60 permanecen anclados fuera del Golfo, en un patrón de espera que refleja la parálisis del comercio marítimo.











