Jorge Luis Rios
ACUÑA, COAH. – A diferencia de los anexos, también conocidos como “cárceles” o “granjas”, a los que se lleva a personas con adicciones, a veces en contra de su voluntad, con el fin de reformarlas, los Centros de Integración Juvenil, reciben a, quienes voluntariamente se quieren rehabilitar y pueden desertar cuando lo deseen.
Así lo destaco la directora en Acuña del CIJ, Claudia Tenorio García, quien dijo que, en dichos lugares, quienes llegan reciben sus medicamentos, se someten a terapias psicológicas y con actividad física y recreativa, inicia un periodo de abstinencia hasta lograr que el cuerpo “se olvide” de las sustancias.
Ejemplifico con un joven, que después de estar internado, en diciembre volvió a Acuña a trabajar y a ordenar de su vida.

“Nos comento este joven que las personas adictas no controlan el tiempo, no hay un orden de vida; disciplina, y cada día se levantan solo con el pensamiento de como conseguir para la droga, sin embargo, dijo que, a su regreso, empezó a trabajar con un horario establecido para ello, para levantarse, para comer y por qué no, para distraerse”.
Y es que, enfatizo Tenorio, que cuando los jóvenes están internados en los Centros de Integración Juvenil, el personal no solo se enfoca en las terapias y los medicamentos, sino que los llevan a pasear, a conocer lugares; fomentan la convivencia, el respeto y práctica del deporte.











