El líder del CJNG evadió la captura al menos 20 veces gracias a un sistema de movilidad, refugios y redes de información que le permitieron mantenerse prófugo hasta su muerte.
Durante más de una década, Nemesio Oseguera Cervantes, alias El Mencho, no solo levantó uno de los cárteles más poderosos de México: construyó un sofisticado mecanismo de supervivencia criminal basado en la movilidad constante, refugios estratégicos y una red de informantes que le permitió escapar de las autoridades en repetidas ocasiones.
En los círculos de seguridad se le describía como un capo “a salto de mata”, obligado a cambiar de ubicación de manera permanente, pero siempre un paso adelante de los operativos. Fuentes militares y de seguridad coinciden en que fue localizado más de 20 veces por fuerzas federales, y en todas logró escapar.
La clave no fue la suerte, sino la anticipación. Informes internos señalaban que Oseguera recibía alertas tempranas de redes infiltradas en corporaciones locales y estructuras gubernamentales. Incluso llegó a vulnerar las comunicaciones de militares y autoridades federales, interceptando frecuencias de radio.
Refugios en Jalisco
Su mapa de resguardo se concentró principalmente en Jalisco. Villa Purificación fue durante años uno de sus bastiones más conocidos: una zona serrana de difícil acceso, con comunidades bajo control del CJNG. Allí ocurrió en 2015 el fallido operativo federal que terminó con el derribo de un helicóptero militar, reforzando la percepción de que el capo tenía capacidad de respuesta inmediata ante incursiones del Estado.
Otro corredor clave fueron Los Altos de Jalisco, donde el grupo consolidó presencia logística y social. La dispersión de ranchos, caminos rurales y redes comunitarias facilitaba la movilidad del líder, que se desplazaba en convoyes reducidos y cambiaba rutas con frecuencia para evitar cercos.
También se le ubicó en Zapopan, en casas de seguridad discretas dentro de zonas residenciales, y en Ajijic, en la ribera de Chapala, donde su afición por caballos finos lo vinculaba con ranchos y caballerizas. Tapalpa, Pueblo Mágico de geografía boscosa y accesos limitados, fue otro punto estratégico: su mezcla de turismo y ruralidad ofrecía un entorno ideal para ocultar estancias temporales sin levantar sospechas.
Redes de protección
Más allá de la geografía, su supervivencia dependió de una red de informantes que le alertaba sobre movimientos federales. Las filtraciones provenían de corporaciones locales vulneradas por el CJNG, lo que le permitía abandonar refugios minutos antes de los operativos.
La presión sobre autoridades municipales fue determinante. Investigaciones federales documentaron cómo el cártel penetró ayuntamientos y policías locales mediante intimidación, cooptación y control financiero. En algunos municipios, operadores exigían cuotas periódicas de la nómina o pagos fijos de recursos públicos, obligando a alcaldes y funcionarios a colaborar bajo amenaza.
Este modelo reforzó la protección del capo: con autoridades locales comprometidas, el flujo de información sobre operativos se volvía más permeable y la estructura territorial del CJNG funcionaba también como escudo de inteligencia.
Una persecución prolongada
A lo largo de los años, la persecución federal se intensificó con operativos aéreos, despliegues de fuerzas especiales y coordinación con agencias estadounidenses. Sin embargo, la combinación de movilidad, conocimiento del terreno y filtraciones mantuvo a Oseguera como prófugo durante un periodo inusualmente largo para un objetivo prioritario.
Su perfil contrastó con el de otros capos mediáticos: evitó apariciones públicas, redujo comunicaciones electrónicas y se movió en círculos de confianza extremadamente cerrados. Esa disciplina operativa, sumada al control territorial del CJNG, convirtió cada intento de captura en un reto para las autoridades.
En los últimos años, los golpes financieros, la detención de operadores y la cooperación binacional redujeron sus márgenes de maniobra. Aun así, su reputación como capo escurridizo se mantuvo hasta el final de su carrera criminal.











