Josué Rodríguez
Piedras Negras, Coah. 22 de junio. – Las casas del migrante en diversas ciudades del norte del país están transformando su modelo de atención para responder a las nuevas dinámicas migratorias, al pasar de ser espacios de refugio temporal a convertirse en centros de acogida y capacitación para personas en contexto de movilidad, señaló monseñor Alfonso Miranda Guardiola, obispo de la Diócesis de Piedras Negras.
El prelado explicó que este fenómeno ya se observa en ciudades como Monterrey, Tijuana y Piedras Negras, donde las dificultades para cruzar hacia Estados Unidos han modificado las necesidades de la población migrante.
Indicó que, ante el endurecimiento de las políticas migratorias y las restricciones para ingresar al vecino país, cada vez más personas optan por permanecer en territorio mexicano durante periodos más prolongados.
Monseñor Miranda Guardiola destacó que, en respuesta a esta realidad, las casas del migrante han comenzado a ofrecer cursos de idiomas, talleres y capacitación en diversos oficios para facilitar la integración social y laboral de quienes deciden establecerse temporal o permanentemente en México.
Señaló que el objetivo es brindar herramientas que permitan a las personas migrantes acceder a oportunidades de empleo dignas y mejorar sus condiciones de vida, siempre en apego a la legislación vigente.
El obispo de la Diócesis de Piedras Negras subrayó que la atención humanitaria ha evolucionado y ya no se limita únicamente a proporcionar alojamiento y alimentación, sino que busca fomentar la autonomía y el desarrollo personal de quienes se encuentran en situación de movilidad.
El obispo de esta diócesis hizo un llamado a fortalecer la colaboración entre autoridades, organizaciones civiles y la sociedad para ampliar las oportunidades de inclusión y garantizar una atención integral a la población migrante.
