Por Josué Rodríguez
Piedras Negras, Coah., 4 de abril. — La inundación de Villa de Fuente, ocurrida el 4 de abril de 2004, sigue siendo una de las tragedias más devastadoras en la historia de Piedras Negras. Aquel día, el río Escondido se desbordó debido a lluvias atípicas en la Serranía del Burro, generando una corriente de agua y lodo que arrasó viviendas y cobró la vida de más de 30 personas, según recuerdan los sobrevivientes.
Armando Martínez, testigo de la tragedia, relata que el desastre golpeó con especial fuerza a los habitantes de El Vergel, un asentamiento irregular en las márgenes del río. Aunque las autoridades intentaron evacuar a los residentes, la magnitud del fenómeno superó las previsiones. Testigos recuerdan que, en cuestión de minutos, el agua cubrió las calles y atrapó a familias enteras, causando pérdidas irreparables.
A lo largo de los años, la comunidad ha luchado por reconstruirse, pero el impacto de la tragedia sigue presente. Cada aniversario, los habitantes de Villa de Fuente rinden homenaje a las víctimas y exigen medidas preventivas para evitar que una catástrofe similar vuelva a ocurrir.
El origen del desastre
Las lluvias inusuales en la Serranía del Burro provocaron una acumulación de agua que descendió con fuerza, convirtiendo calles en torrentes de agua y lodo. La creciente alcanzó niveles inesperados, dejando un rastro de destrucción.
El impacto humano
Aunque las cifras oficiales estiman en 30 los fallecidos, Armando Martínez asegura que al menos 200 personas fueron arrastradas por la corriente.
Consecuencias y recuperación
La tragedia dejó una marca imborrable en la comunidad. A pesar de las exigencias ciudadanas por medidas preventivas, el abandono de terrenos baldíos y la acumulación de basura en la zona siguen siendo una preocupación.
En los últimos siete años, Villa de Fuente ha experimentado una transformación con mejoras en infraestructura y servicios. Sin embargo, la huella de aquel 4 de abril de 2004 aún persiste en la memoria colectiva de Piedras Negras.